COMPORTAMIENTOS
Son las distintas maneras de expresarnos como sexuados. La erótica comienza en los deseos. Es difícil disfrutar con algo que no se desea.
La erótica tiene que ver:
Con las fantasías tanto íntimas como compartidas. Los hombres y las mujeres tienen una gran capacidad para imaginarse hechos, situaciones, experiencias. Las fantasías son imágenes, con una extraordinaria capacidad plástica y alto poder erótico, su utilidad es aumentar la excitación.
A veces las fantasías se funden con los deseos, otras sólo se imaginan, sin intención de hacerlas realidad. Determinadas conductas, sólo se pueden vivir en la fantasía, otras fantasías si se materializan se destrozan.
Con las conductas de masturbación, o caricias con las que una mujer o un hombre, busca conocer su cuerpo, autoestimularse y el placer.
Si es compartida son muchas las maneras de encontrar placeres: las caricias, el cuerpo, las miradas, las palabras, los gestos, las manos, la boca, la música, el tocarse, olerse, saborearse, el estar juntos, los genitales, la piel, la luz, el coito, masajes, baños, sexo oral, juegos, sensibilización corporal, etc. Cuando las eróticas son compartidas, necesitan ser compatibles. Todo está permitido si voluntariamente lo deciden las dos personas. No tiene por qué haber límites. La libertad de uno/a termina donde empieza la libertad del otro/a. El límite está en el respeto por la libertad de elección del otro/a. Si una persona no desea realizar una conducta, debe ser siempre respetada. Si se acaban forzando los deseos, dejan de serlo. La pareja podrá ser el terreno de las cesiones, no de obligaciones.
Las parejas practican relaciones eróticas para disfrutar, además es una forma íntima y sincera de comunicarse que se desean, se valoran, se estiman, se quieren, y de decir te deseo, me gustas, te quiero, con el lenguaje del cuerpo. Dejando al cuerpo que hable.
Necesitamos para disfrutar:
Información para aprender a conocernos y aceptarnos, para saber como funcionamos.
Aprender cómo funciona el aparato reproductor y cómo se produce la fecundación, aprender la fisiología del placer, a despertar la sensibilidad de la piel, a descubrir los pliegues donde el placer puede tomar asiento. También necesitamos conocer la importancia del tacto y de los sentidos, la diferencia entre el orgasmo y los placeres, la importancia del clítoris y los cambios que se producen en el cuerpo con la excitación sexual. Porque sólo se disfruta si se saben evitar consecuencias no deseadas como embarazos a destiempo, infecciones y otros "malos rollos".
Abandonarse a la relación.
Nuestro cuerpo y nuestra mente es preciso que estén centrados en lo que se hace y se siente participando activamente en la mutua satisfacción, a veces centrado/a en dar, otras centrado/a en recibir. No tener prisa, tomarlo como un juego.
Creatividad e imaginación.
Son condimentos esenciales en la relación erótica, rompen la monotonía y la rutina. Se mantiene el enigma y la capacidad de sorpresa.
No fijarse metas.
Descubrir placeres. Las relaciones eróticas son para disfrutarlas. No son una competición, no hay diplomas, ni se trata de batir récords. Es mejor la calidad que la cantidad. Lo importante es "cómo se vive lo que se hace". No todos los días salen bien las cosas. Si coincidimos ¡Enhorabuena!, si no coincidimos lo sentimos. No hay por qué fingir, ni hacer teatro. A veces no hay orgasmos, otras hay eyaculaciones precipitadas. No son incompatibles los "fallos" con el disfrute de todo lo demás. Todo hombre y toda mujer son con todo su cuerpo, sus emociones y sentimientos. Las relaciones auténticas se tienen con personas auténticas. Esto significa que el temor, los pudores o los nervios están permitidos y necesitamos expresarlos, verbalizarlos. Si nos mostramos como somos, nos pondremos en situación de poder disfrutar de lo que hacemos. Las relaciones eróticas pertenecen al terreno de lo íntimo, ahí se caen todas las barreras, la comunicación de la piel puede ser la más auténtica.
Factores que aumentan la excitación sexual y el placer:
Desear, estar predispuesto/a a disfrutar. Es excitante desear y sentirse deseado/a: Descubrir el deseo en el otro/a y participar de manera activa e igualitaria.
Ser amable, pedir, demostrarle lo que representa para ti. La aceptación del otro/a aumenta el deseo sexual en los dos y la excitación.
El afecto y la ternura son tranquilizadores. Si hay estabilidad afectiva hay mayor seguridad. Cuando tenemos certeza de ser aceptados y valorados hay más posibilidades de abandono. Es más importante la actitud amable, tierna, afectuosa, comprensiva, abierta que la técnica más sofisticada.
La valoración de uno/a mismo/a, la propia confianza y, la autoestima aumentan el placer, se superan mejor las dificultades y se irradia tranquilidad y confianza.
Es imprescindible hablar en los encuentros, expresar necesidades, preferencias, gustos, miedos, dudas, deseos. Todas las cosas se hacen por primera vez, si no se es capaz de hablar de las caricias, resultará complicado hacerlo con otras prácticas. Nadie puede adivinar nuestro pensamiento, es necesario verbalizar nuestros deseos y nuestros miedos. Cada persona tiene sus propias peculiaridades, las conductas eróticas se aprenden con la práctica.
La creatividad y la imaginación son unos recursos de excitación y placer. En ocasiones puede ser útil emplear juguetes eróticos, sedas, claveles, plumas…. así como otros materiales excitantes: fotos, revistas, textos, películas. Vivimos en una sociedad de símbolos, el símbolo erótico tiene un alto poder excitante.
Cada persona expresa su propia erótica que es peculiar y cambiante, adecuada a sus circunstancias personales y a su forma de vivirse como sexuado. En la erótica de cada persona entran en juego muchos factores: valores, creencias, religión forma de pensar y entender las relaciones eróticas.
No hay dos eróticas iguales, se trata de que cada cual encuentre la suya y sea el resultado de coherencias personales: "Sentir que lo que se hace es realmente lo que deseas hacer" es la clave para disfrutar.